Departamento de Griego
 I.E.S. Vegas Bajas       

Chreia o Anécdota

1. Justificación del uso de la chreia o anécdota

borges Es curioso el auge adquirido por ciertos blogs que se dedican a reflejar las anécdotas que a su autor le ocurren diariamente. Estas anécdotas son comentadas ampliamente, y en algunas ocasiones adquieren cierto trasfondo moral.

Los alumnos deben aprender a contar sus experiencias, y, si es posible, a sacar algún tipo de enseñanza de ellas. Las sentencias y los hechos memorables de personajes célebres buscan afianzar los valores de nuestra sociedad.

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2. Tipo de composición. Definición

chreiaChreía o anécdota : (del griego χρεία, útil; en cuanto a anécdota, quizá del fr. anecdote, y este del gr. ἀνέκδοτα , cosas inéditas). f. Relato breve de un hecho curioso que se hace como ilustración, ejemplo o |entretenimiento.

 

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3. Características principales

La chreia puede ser verbal, de hechos o una mezcla de ambas. Es verbal si vamos a contar las palabras dichas por un personaje célebre; deanecdota hechos si lo que contamos es alguna acción curiosa, y mixta si hay en la anécdota parte de acción y parte de palabra.

Si nos enfrentamos a una chreia verbal, podemos plantearla bien como las palabras enunciadas por alguien famoso, bien como respuesta a una pregunta formulada de antemano por dicho personaje. En cuanto a la chreia de hechos, el protagonista de la anécdota puede ser el que realiza la acción o el que la recibe.


Cuando queramos ampliar una chreia, podemos hacer las siguientes cosas:

anecdota
  • Elogiar o denostar al autor del dicho o del hecho y hablar de él con brevedad.
  • Realizar una paráfrasis de la anécdota y explicarla.
  • De la chreia se prueba lo que es conforme a la razón, o se apunta lo que es contrario a la razón.
  • Se puede añadir una semejanza o comparación, un ejemplo y un testimonio u opinión de otro. Incluso podemos introducir un contraste.
  • Se puede terminar con un epílogo o conclusión.
  • Podemos amplificarla por medio de paráfrasis o frases memorables acordes (refranes o sentencias apropiadas para el hecho).

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4. Ejemplos de Chreias o Anécdotas

Diógenes y el rico maleducado

Diógenes, el filósofo cínico, al ver un día a un joven rico que carecía de educación, le pareció oportuno decir: "He aquí una inmundicia cubierta completamente de plata".

La riquezas de Alejandro

Alejandro, el rey de los macedonios, al preguntarle uno dónde tenía sus tesoros, dijo, señalando a sus amigos: "entre esos".

 La raíz de la educación es amarga, pero dulces sus frutos

isocratesJusto es admirar a Isócrates por su arte, pues él se manifestó en ella como una personalidad muy ilustre, y al ejercitarla demostró la grandeza de la misma, y es él quien hace célebre el arte oratoria y no al contrario. Sin duda, cuantos servicios ha hecho a la vida de los hombres, o bien al legislar para los reyes, o bien al aconsejar a los ciudadanos particulares, sería largo de narrar, pero (no) de qué tipo fueron sus ideas acerca de la educación.

"Quién ama la educación, afirma, emprende fatigas; sin embargo, cuando las fatigas finalizan, desembocan en utilidad." Así pues, ése fue el contenido de su reflexión, y con lo que sigue nos maravillaremos.

En efecto, quienes aman la educación se colocan al lado de los artífices de la educación, con los cuales se teme tener trato, pero de los que es muy necio mantenerse apartado. El miedo sobrecoge siempre a los niños, tanto si están en su presencia, como si van a estarlo. Los pedagogos suceden a los maestros, espantosos de aspecto, pero más espantosos cuando aplican los castigos. El temor precede a la experiencia y el castigo sucede al temor. Y persiguen los errores de los niños y los aciertos los juzgan propios. Los padres son más duros que los pedagogos al examinar sus trayectorias, al encargarles que progresen y al desconfiar del ágora. Y, aunque sea necesario el castigo, ignoran la naturaleza. Sin embargo, el niño que vive en medio de éstos, cuando llega a hombre, se ve coronado de virtud.

Si alguien, por temor a esas cosas, huye de los maestros, escapa de los padres y se aparta de los pedagogos, queda privado enteramente de los estudios y se ve despojado de ellos al tiempo que del miedo. Todos esos motivos, e pues, persuadieron la intención de Isócrates para que llamara amarga a la raíz de la educación.

En efecto, al igual que quienes trabajan el campo con esfuerzo arrojan a la tierra las semillas y, en cambio, con mayor placer cosechan los frutos, del mismo modo quienes aplican sus esfuerzos a la educación con fatigas consiguen su reputación posterior.

Observa la vida de Demóstenes, que es más laboriosa que la de ningún orador, y ha resultado más célebre que la de cualquier otro. Y, en efecto, a él le rodeaba tal grado de aplicación, que incluso se quitaba el adorno de la cabeza, por considerar que el mejor adorno era el que procedía de la virtud, y empleó en fatigas lo que otros emplean en placeres.

Por lo cual es necesario admirar a Hesíodo, pues dijo que el camino de la virtud es escabroso, pero la cima, fácil, emitiendo con su reflexión la misma opinión que Isócrates, pues lo que Hesíodo designó como "camino", Isócrates lo llamó "raíz", manifestando ambos mediante diferentes nombres una misma idea.

Fijándonos en ello hemos de admirar a Isócrates por haber emitido las más bellas reflexiones acerca de la educación.

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5. Recursos que se pueden emplear  en la chreia 

matusalenUna buena idea para construir una chreia es la de utilizar los proverbios, que son refranes, sentencias, máximas, etc. Hay varios tipos dentro de los proverbios de los que puedes hacer uso:

  1. Adagio: Expresión breve que sintetiza una observación general o un principio moral. Ej. "non ha mala palabra si no es a mal tenida". (Arcipreste de Hita, 1283-1353 Libro de buen amor).
  2. Apotegma: Dicho breve y sentencioso; dicho feliz, generalmente el que tiene celebridad por haberlo proferido o escrito algún hombre ilustre o por cualquier otro concepto.
  3. Gnome: Sentencia moral breve.
  4. Máxima: Sentencia, apotegma o doctrina buena para dirigir las acciones morales.
  5. Paremia: Refrán, proverbio, adagio, sentencia.
  6. Sentencia: Dicho grave y sucinto que encierra doctrina o moralidad.

 Otros de los recursos que puedes utilizar es la cita de algo dicho por una persona importante. Es lo que se llama cita de autoridades. Sirve para dar un poco de credibilidad a lo que hayas escrito.

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6. Otros Ejemplos de Chreia

Conversación con Alejandro.

diogenes

 En una ocasión, se dice, Diógenes mantuvo una inesperada entrevista con Alejandro Magno, quien empezó la conversación así: "Yo soy Alejandro Magno"; el filósofo contestó: "y yo, Diógenes el cínico". Alejandro entonces le preguntó de qué modo podía servirle. El filósofo replicó: "Puedes apartarte para no quitarme la luz del sol". Alejandro, dicen, se quedó tan impresionado con el dominio de sí mismo del cínico que se marchó diciendo: "si yo no fuera Alejandro, querría ser Diógenes".

La demostración del movimiento

Un filósofo sofista quiso demostrarle que el movimiento no existía. Diógenes contestó que si lo demostraba, lo creería, y el filósofo empezó a desarrollar complicados argumentos. Diógenes, que lo escuchaba sentado, se levantó y dijo:

"Tú no me has demostrado nada y , sin embargo, yo te voy a mostrar que el movimiento existe".

Y echó a andar. (de ahí procede el proverbio "el movimiento se demuestra andando").

Premio Nobel.

Nada más conocerse que le habían concedido el premio Nóbel de literatura, un periodista le preguntó a Camilo José Cela:

     -¿Le ha sorprendido ganar el premio Nóbel de Literatura?

     -Muchísimo, sobre todo porque me esperaba el de Física.

La respuesta que le dio el conde Fernán González a Nuño Laínez, su pariente

conde lucanor Conde Lucanor hablaba un día con Patronio de este modo:

-Patronio, como bien sabéis, yo ya no soy joven y, además, he pasado muchos trabajos y dificultades en mi vida. Sinceramente os digo que ahora querría descansar y dedicarme a la caza, olvidándome de preocupaciones y tareas más pesadas; como sé que siempre me habéis aconsejado con mucho acierto, os ruego que me digáis lo que más me conviene hacer.

-Señor conde -dijo Patronio-, aunque no os falta razón en lo que me decís, me gustaría que supieseis lo que contestó una vez el conde Fernán González a Nuño Laínez.

El conde le pidió que le contase lo que entre ellos había ocurrido.

-Señor conde -dijo Patronio-, el conde Fernán González vivía en Burgos, después de haber luchado muy duramente por defender su tierra. Una vez que estaba allí más sosegado y en paz, le dijo Nuño Laínez que ya le convenía alejarse de tantas disputas y contiendas, para descanso suyo y de sus gentes.

"Le respondió el conde que nadie del mundo desearía tanto como él descansar y disfrutar de la paz si pudiera, pero bien sabía don Nuño que estaban en guerra con los moros, con los leoneses y con los navarros, por lo que, si ellos se dedicaban al ocio, sus contrarios les atacarían en seguida, y si se marcharan de caza con buenas aves de cetrería, siguiendo el cauce del Arlanzón, montados en buenas mulas gordas, sin mantener la defensa de sus tierras, bien lo podrían hacer, pero les sucedería como dice el antiguo refrán: "Murió el hombre y murió su nombre". Mas si, por el contrario, queremos olvidar las comodidades y nos esforzamos por defender este joven reino y acrecentar nuestra honra, dirán cuando muramos: "Murió el hombre, pero no murió su nombre". Y como hemos de morir, felices o desgraciados, no me parece que sea bueno dejar de hacer, por preferir el descanso y los placeres, lo que después de muertos mantiene viva la buena fama de nuestros hechos y gestas.

"A vos, señor conde, pues sabéis que habéis de morir, nunca podré aconsejaros que, por buscar placeres y descanso, dejéis de hacer lo que corresponde a vuestro estado, para que así, una vez muerto vos, viva siempre la fama de vuestras grandes empresas.

Al conde le gustó mucho este consejo de Patronio, lo siguió y le fue muy bien.

Y como don Juan comprendió que se trataba de un cuento muy bueno, lo mandó escribir en este libro e hizo los versos que dicen así:

Si por descanso y placeres la buena fama perdemos,

al término de la vida deshonrados quedaremos.

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7. Ejercicios

Damón y los zapatos.

Damón, el profesor de gimnasia, que era cojo, al serle robados los zapatos, dijo: "¡ojalá le queden bien al ladrón!"

Diógenes y el muchacho que lanzaba piedras

diogenes

 Diógenes, el filósofo cínico, al ver a un muchacho, hijo de un adúltero, tirando piedras en el ágora, dijo: "cesa, niñato, no

seas que sin querer le des a tu padre".

8. Enlaces interesantes

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