Extremadura Romana

Monumentos romanos de Extremadura

Localización e Historia

Monroy

Monroy es una población cacereña situada a escasos kilómetros de la capital provincial, cercana a la carretera que une ésta con Torrejón el Rubio. La villa romana de los Términos se encuentra en las cercanías del municipio; se accede a ella por un camino particular señalizado perfectamente transitable, situado a la entrada de la población, desde Cáceres.

Con la conquista efectiva del territorio lusitano por parte de Roma y la posterior pacificación del mismo se genera un periodo de estabilidad que permite la ordenación del territorio y la posibilidad de volver a la vida en el campo, ya pacificado. A este hecho se sumó la creación de una amplia red de calzadas que unían prácticamente todos los puntos de la Península; el campo dejó de ser el mundo aislado que había sido hasta entonces
y pasó a integrarse en los circuitos comerciales y culturales del Imperio. Las calzadas se tendieron inicialmente con una clara intencionalidad de control de la tierra, eran los caminos por los que se desplazaban los militares para conquistar, someter y pacificar el territorio; superada la fase de expansión militarista se tornaron en nexos esenciales para la expansión de la mentalidad y la cultura romanas y el comercio entre la metrópoli y las colonias y, por supuesto, entre los distintos territorios de éstas. El comercio se configuró como una de las principales actividades económicas romanas, siendo las vías de comunicación instrumentos esenciales en el desarrollo del Imperio.

La villa romana es un conjunto edificado en el campo al servicio de las labores agrícolas, ganaderas e industriales y también residenciales. Aparecen como centros dotados de una organización interna propia, económicamente independientes y abastecedores de los mercados urbanos gracias a sus excedentes productivos. A través de las villas romanas pueden conocerse los esquemas de funcionamiento de los modelos de vida rural en época romana tanto en el Alto como en el Bajo Imperio.

Este tipo de asentamientos, según el escritor latino Columella, estaban divididos en tres partes bien diferenciadas dependiendo de su funcionalidad, partes separadas y perfectamente reconocibles en una excavación arqueológica:
Pars Urbana: es el área residencial principal. Estaba ocupada por el propietario y su familia. Esta zona supone llevar al campo el lujo y las comodidades de la clase dominante urbana.
Pars Rustica: espacio que da cobijo a los trabajadores, ya sean libres o esclavos, e instalaciones diversas necesarias para el funcionamiento de la instalación rural.
Pars Frumentaria: formada por los graneros, almacenes, molinos y bodegas.

La villa romana de los Términos, que recibe el nombre de su ubicación en el límite del término municipal de Monroy, se sitúa sobre dos colinas entre las que discurre un arroyo que la divide en dos partes claramente diferenciadas: pars urbana, sobre la colina Sur, y pars rustica sobre la colina Norte, compar-timentándose el espacio entre las dependencias del señor y la zona de viviendas destinada a esclavos y demás personal, habiendo zonas de talleres y almacenamiento en ambas.

La vivienda del señor, la pars urbana, está situada en el sector Este del gran patio de la zona Sur. La casa se organizaba alrededor de un patio central porticado o peristilum, al que se accedía por un pasillo pavimentado con lajas de pizarra. En torno al patio porticado, se distribuían las habitaciones de la vivienda. La más importante era el tablinum, salón donde el paterfamilias (señor de la casa) solía celebrar reuniones; está realizado con pavimento de mosaico decorado con motivos geométricos y presenta un remate en forma absidiada en el lado opuesto a la entrada de la sala; esta forma absidiada se repetirá en otras dos habitaciones de la vivienda. Otras dependencias importantes de la residencia señorial, son el cubiculum, tríclinium y oecus, destinados respectivamente a dormitorios, comedor y cenador. Como complemento a la zona residencial, y sin acceso desde la misma, se encuentran las estancias destinadas al buen funcionamiento del conjunto, entre las que pueden citarse las viviendas para el servicio y las cocinas.

En la colina Norte, uno de los dos pequeños altozanos sobre los que se extiende la villa romana de Los Términos, se inició la ocupación romana del lugar, siendo allí localizadas las estructuras latinas más antiguas. Será ésta la zona escogida para asentar un área destinada a la realización de algunas actividades agropecuarias y artesanales, así como a dar cobijo al personal que trabaja en la explotación, quienes ocupaban pequeños habitáculos de mala calidad constructiva, escasamente ventilados y dotados de un simple hogar dispuesto en el suelo, sobre baldosas de ladrillo delimitado por lajas de pizarra. Existen, así mismo, construcciones asociadas con el almacenaje de productos agrícolas (graneros) y dependencias para los animales: cuadras, corrales y porquerizas que acogen las diversas especies de animales criados (cerdos, ovejas, caballos, gallinas, palomas, etc.). De entre estos almacenes hay que destacar el llamado hórreo, lugar destinado a guardar el cereal cosechado. Se trata de una estructura rectangular, sobre los que se disponía un pavimento de lajas de pizarra, elevado con respecto al suelo natural mediante una cámara de aire. El edificio constaba de muros de madera y cubierta realizada a base de materiales vegetales. Sobre el pavimento de lajas de pizarra se depositaba el grano almacenado. Al existir una separación entre el citado pavimento y el suelo natural, se evitaba que la humedad malograra la cosecha. Sobre el arroyo que separa la pars rustica de la pars urbana se construyó un embalse en forma de media luna a base de grandes bloques pétreos propios de la zona trabados con cal y, posiblemente, también con troncos y otros materiales vegetales para asi impermeabilizar la cara interna de dicho embalse y permitir el acopio de agua y el abastecimiento de la villa.

La villa de Los Términos contaba también con talleres artesanales destinados tanto a las necesidades interiores de la villa como a la venta en mercados cercanos. Estos talleres elaboraban materiales de construcción y se encargaban del mantenimiento de las infraestructuras y de los aperos agroganade-ros. El edificio que albergaba estos espacios se emplazaba en el sector Norte del gran patio que articulaba el área residencial de la explotación. Tiene planta rectangular. Un punto de entrada en su frente meridional, conduce a un pasillo longitudinal que facilita el acceso a los cuatro habitáculos en los que se com-partimenta esta construcción. Se han podido identificar los espacios correspondientes a la carpintería, la forja y un alfar. En el taller de forja, todavía se conserva el hogar.

Más allá de las zonas valladas, en la colina Sur, son perceptibles estructuras pertenecientes a esta villa cuya naturaleza y funcionalidad aún no han sido reconocidas arqueológicamente, al no haberse realizado una excavación sobre ellas.

El sistema constructivo de las villae viene condicionado por las características del terreno sobre el que se asientan, es decir, de los materiales que ofrece el entorno natural. El método constructivo empleado en la villa de Los Términos es la tapia sobre zócalo de mampostería. La tapia, realizada mediante la compactación de tierra, ha sido una técnica constructiva tradicional muy usada hasta fechas recientes, si bien no se ha conservado resto alguno alzado en la villa. El zócalo sobre el que se alza la tapia esta construido con mampuestos de pizarra y cuarcita, materiales abundantes en el entorno del yacimiento.

Guía de Yacimientos Arqueológicos de Extremadura, Junta de Extremadura, Mérida, 2007


Materiales

¿Sabías que...?

En lo alto de la colina se halla un edificio aislado.. Se trata de un hórreo cuya función era la de contener el grano u otros productos agrícolas perecederos. Sobre esos muros paralelos aparecieron lajas de pizarra que actuaban a modo de puente entre ellos y servían de pavimento. De este modo, el grano o los productos almacenados sobre él no se situaban directamente sobre la tierra, con lo que se evitaban los efectos de la humedad, al tiempo que la zona inferior permitía la circulación del aire bajo el pavimento. Era este el tipo de almacén de grano conocido en otras zonas del Imperio, y coincide con las recomendaciones que los agrónomos latinos hacían sobre la posición en los lugares altos, aislados y de buena ventilación.