Extremadura Romana

Monumentos romanos de Extremadura

Localización e Historia

Mérida

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La ciudad de Mérida, capital de la Comunidad Autónoma de Extremadura, se encuentra localizada en el centro Norte de la provincia de Badajoz. Mérida constituye un yacimiento arqueológico y monumental de primer nivel a escala internacional. En febrero de 1973 Mérida fue declarada como Conjunto Histórico Arqueológico; veinte años después, en diciembre de 1993 el Conjunto Arqueológico emeriten-se fue declarado "Patrimonio de la Humanidad" por la UNESCO.

Teniendo en cuenta esta riqueza patrimonial, desde las diversas administraciones, los poderes públicos han hecho un esfuerzo para proteger y conservar estos vestigios, y para que puedan ser divulgados adecuadamente para el disfrute y deleite de los ciudadanos. En Mérida prima el peso del pasado romano como una característica que le concede peculiaridades propias y una personalidad bien definida; sin embargo, son otras muchas culturas las que han dejado su huella en la capital extremeña.

La riqueza arqueológica de Mérida es una realidad física y palpable a medida que la ciudad actual evoluciona, el crecimiento urbanístico genera que cada día salgan a luz innumerables restos arqueológicos de las diferentes etapas históricas habidas en la ciudad. De esta manera, Mérida se convierte en una ciudad arqueológica viva, que lucha en todo momento por compatibilizar la permanencia de su esplendor desde época romana con la ciudad moderna y abierta en la que se está convirtiendo en los últimos años.

El origen de la ciudad de Mérida hay que buscarlo en la fundación de la colonia Augusta Emérita en época del emperador Octavio Augusto en el año 25 a. de C., para acoger a los soldados veteranos de las legiones V Alau-cfae y X Gemina, luchadores de las guerras cántabras. Con anterioridad a la llegada de los romanos ya se constata la presencia de po-blamiento en la zona; así, se han localizado restos de época paleolítica, neolítica, calcolítica, de las edades del Bronce y del Hierro. Sin embargo, será Roma la que configurará un asentamiento con características urbanas en el lugar, una ciudad de recreo creada para el disfrute de sus soldados veteranos y para el control de las tierras de Hispania en una zona de difícil romanización, hasta el punto que Augusta Emérita se convierte en capital de la provincia hispana de la Lusitania. Este esplendor se mantiene durante siglos, convirtiéndose así en un importante centro administrativo, jurídico, económico y cultural que perdura hasta cuatro siglos después de la desaparición del Imperio.

Tras la caída del Imperio Romano y la llegada de los pueblos germánicos, Mérida se consolida como una de las principales ciudades de la Península, preeminencia que conserva hasta los primeros siglos de la ocupación islámica. En el 713, la antigua Emérita fue conquistada por Musa ibn Nu-sayr comenzando un período de islamización prolongado hasta 1230. Los siglos VIII y IX suponen una prolongada etapa de crisis con revueltas constantes contra la autoridad emi-ral cordobesa, revueltas que terminan con el desmantelamiento parcial de las defensas de la ciudad y dan inicio a la decadencia de la vieja capital.
En 1230, Mérida es reconquistada por las tropas del rey Alfonso IX, comenzando así el proceso de cristianización del lugar tras la concesión de éste a la Orden de Santiago. Mérida fue entonces desposeída de su sede metropolitana, pasando a ser una simple villa ubicada en un punto geográfico estratégico, en un cruce de caminos, pero sin peso político alguno, hasta que en época de los Reyes Católicos la ciudad inicia un proceso de recuperación, debido al apoyo del Maestre de Santiago, D. Alonso de Cárdenas. Durante el reino de los Austrias, Mérida continúa su lento crecimiento. Con la llegada de la dinastía borbónica las condiciones de vida de los emeritenses no mejoraron, y volvió a ser escenario de combates y luchas debido a la Guerra de Sucesión Española.

Ya en el siglo XIX, se inicia en la ciudad una etapa de lento crecimiento económico, propiciado en gran parte por la llegada del ferrocarril, que abre nuevas puertas al progreso. Este resurgir sólo se ve paliado por las consecuencias de la Guerra Civil. Pero ya en los años 50 Mérida comienza a renacer convirtiéndose poco a poco en una ciudad industrial y de servicios.

Tras la instauración de la Comunidad Autónoma de Extremadura, Mérida es designada capital autonómica, sede del Gobierno Autónomo y del Parlamento Regional, pasando a ser una ciudad administrativa y de servicios, circunstancia que no ha hecho más que devolver a la antigua ciudad su identidad de época romana.

Es recomendable comenzar la visita al magnífico conjunto arqueológico de la ciudad partiendo de la zona arqueológica ubicada en el entorno del teatro romano. Desde aquí podrá hacerse un recorrido por todos los espacios arqueológicos existentes en cada rincón de la ciudad.

Terrae Antiqvae


Materiales

¿Sabías que...?

Augusta Emerita se convirtió en la capital de la región de la Lusitania. Tuvo una población junto con aldeas cercanas, de entre 30.000 a 55.000 habitantes. Algunos autores le dan el puesto 9º dentro del ranking de ciudad más grande del mundo de aquella época.