Extremadura Romana

Monumentos romanos de Extremadura

Localización e Historia

Arco de Cáparra

Caparra es un asentamiento arqueológico ubicado entre los términos municipales de Guijo de Granadilla y Oliva de Plasencia, en la provincia de Cáceres. Se asienta sobre un espacio igeramente elevado sobre el río Ambroz, en la dehesa de Casa Blanca, próximo a la carretera que une la N-630 con el embalse de Gabriel y Galán.
La investigación arqueológica ha venido considerando Caparra como uno de los núcleos urbanos más importantes de la región lusitana de época romana: Capera. Las noticias más arcaicas conservadas de Caparra las proporciona Punió cuando se refiere a los pueblos que habitaban la Lusitania, mencionando la ciudad como stipendiaria y dependiente de Mérida. Plinio hace uso de fuentes antiguas citando la formula provinciarum de Agripa (41 a. C.) y el mapa de este mismo autor realizado en años anteriores con clara finalidad fiscal, lo que induce a pensar que la ciudad existía cuando menos desde finales de la República.
El origen prerromano de la ciudad resulta un hecho ciertamente discutible, no obstante, su aparición bien pudiera corresponderse con un primer asentamiento situado en las inmediaciones, más al Norte del actual emplazamiento, de donde heredaría su nombre. Tal vez se explique de este modo que Ptolomeo cite dos oppida (asentamientos fortificados) relativamente próximos entre sí con nombres diferentes pero muy parecidos, uno entre los vettones y otro entre los lusitanos.
En época de Augusto, Caparra aparece ligada íntimamente a la vía que unía la capital de la Lusitania, Emérita Augusta, con el Norte peninsular, apareciendo como mansio (parada caminera) de la Via de la Plata; tal es la ligazón entre la ciudad y la calzada que podria entenderse Caparra como una ciudad-cami-no, articulada por éste. Tanto el origen de la urbe como su declive definitivo responderían a la creación de aquél y al posterior abandono del itinerario romano. La creación de una mansio respondía a la necesidad de edificar un lugar de descanso entre los enclaves urbanos en torno a la calzada. En el caso de la Vía de la Plata, estas posadas se situaban a tramos equidistantes de 20 km como promedio. Así, la ciudad se convierte en la quinta desde Augusta Emérita tras ad Sórores, Castra Caecilia, Turmulos y Rusticiana. La Vía de la Plata constituye en Caparra el eje generador de todo su urbanismo, cruza la ciudad oe Oeste a Noreste, convirtiéndose en decurranus maximus, a partir del cual se desarrolla el resto del trazado de la ciudad.
Una segunda calzada ha sido reconocida a su paso por la ciudad. Se trata de una vía secundaria que enlazaría Caparra con la vía del Valle del Jerte a través de la Trasierra o Sierra de Hervás cruzando por el puerto de San Camello, una vez pasada Plasencia.
A finales del siglo I d.C., coincidiendo coi la concesión por parte de Vespasiano del Ius Latii a todas las entidades urbanas de época augustea, que hasta ese momento figuraban como oppida, Caparra se convierte en un municipio romano de pleno derecho (muncipium flavium caparensis) y se adscribió a la tribu Quirina. A esta época pertenecen las grandes obras realizadas en la ciudad, entre las que destacan el arco, el templo de Júpiter y el ninphaeum, reordenación urbana de carácter evergético tan típica de este período histórico.
Pasada una época que podría considerarse de apogeo (siglos l-lll), las centurias bajoimperiales marcan la decadencia con la pérdida de las fórmulas municipales, del mismo modo que sucede con buena parte de las ciudades de Híspania en el período. Los espacios públicos se ven invadidos por construcciones de carácter privado, lo que muestra el carácter de ruina y/o abandono de ciertas áreas monumentales como son la galería porticada o la plaza del foro. Todo ello parece indicar que se habrían perdido buena parte de las funciones urbanas características. A lo largo del siglo V la ciudad se adentra en una crisis que conduce a sus habitantes a abandonar la urbe de modo paulatino; obviamente, la anteriormente mencionada ligazón a la calzada provoca que la inutilización o escaso uso del camino lleven a la ciudad a su declive económico y a la ruina definitiva. La ciudad desaparece y en su antiguo solar, pese a algunos tímidos intentos de repoblación medieval, sólo subsisten algunas ventas para atender a los caminantes.
La ciudad de Caparra se corresponda con un asentamiento cuyas dimensiones rondan las 14 hectáreas. Ciudad amurallada, su perímetro es irregular adaptado a a topografía del terreno. La imponente muralla estaba dotada de cuatro puertas flanqueadas por torres redondas, una situada al Sur, otra en la salida Norte, otra al Sureste, cuya traza y disposición ha sido documentada arqueológicamente y puede contemplarse en la visita, y otra dirección al río.
El eje sobre el cual se articula toda la urbanística de la ciudad se corresponde con la Vía de la Plata que a su paso por la misma funciona como decumanus máximo. En el centro de la ciudad, sobre la calzada, se erige como referente y emblema el tetrápilo,
verdadero icono urbano y representación monumental del asentamiento. De los cuatro frentes del mismo, los más significativos son los que se abren hacia la calzada, conservándose en la fachada principal vestigios de podios destinados a acoger inscripciones y esculturas.
Al Noroeste del arco se abre una fachada de triple vano cuya puerta central está en el eje del arco y que da acceso al foro administrativo, prácticamente excavado en su totalidad.
En el interior del foro se han excavado tres edificios así como gran parte de la plaza, un aedes y una zona porticada, que posiblemente se trate de una basílica. El más importante de los tres edificios excavados en el foro es el conocido como "templo de Júpiter", está situado en uno de sus extremos. Actualmente, los últimos estudios realizados establecen la relación de esta construcción con la curia municipal. Delimitando el espacio exterior del foro, se disponen dos calles en paralelo al mismo que lo separan de los espacios domésticos situados a ambas márgenes.
Las excavaciones han permitido conocer la existencia de grandes casas, domus, situadas en el lado Norte, mientras que al Oeste del foro se disponen pequeñas estructuras murarías asociadas a viviendas de menores dimensiones. Frente al área forense existe un conjunto doméstico de gran interés en el que numerosas casas de reducidas dimensiones ocupan la manzana excavada entre las calles principales. También frente al foro, pero al lado opuesto del kardo máximo, se ubican unas termas públicas, de gran interés, excavadas en su totalidad. El edificio consta de vestuario (apodyterium), palestra, frigidarium (habitación fría), tepidaríum (habitación templada), caldarium (estancia caliente), natatio (piscina), tres cámaras de fuego para generar el sistema de calefacción de la terma, así como estancias auxiliares tanto para los usuarios del edificio como para las personas encargadas del mantenimiento de éste. El complejo termal, complejo construido con gran monumentalidad, se eleva no con la fundación de la urbe, sino tiempo después, posiblemente durante el período en que la ciudad alcanza su máximo apogeo vinculado a su cambio de estatus, siendo dotada de elementos distintivos, tanto de ornato público como funcionales. La terma, por tanto, se erige en torno a la segunda mitad del siglo I d. C., permaneciendo en funcionamiento hasta fines del siglo IV o inicios del V. A lo largo del siglo III el edificio fue completamente reformado y ampliado con la edificación de una serie de estancias hacia el Este. La reforma bajoimperial ha de ser puesta claramente en relación con el apreciable auge constructivo que se percibe en la totalidad de la ciudad.
Cabe destacar la existencia de una estructura situada en el punto más elevado de Caparra y que puede ponerse en relación con un castellum aquae que recogería el aporte de agua de un acueducto, hoy perdido, que entraba en la ciudad por su lado oriental y del que tan sólo se posee un importante testimonio epigráfico.
Extramuros se encuentra el único edificio destinado a espectáculos conservado. Se trata de un anfiteatro de planta elíptica situado en la zona Suroriental, actualmente está soterrado dado el pésimo estado de conservación de sus estructuras.
En la proximidad de este edificio se dispone un embalse con dique de sillares cuya adscripción cultural viene siendo aceptada como romana. Próxima al anfiteatro se dispone una de las necrópolis de las que debió disponer la ciudad, siendo en ella apreciables ritos de inhumación y de incineración. Fue parcialmente excavada durante la campaña efectuada en 2001, aportando una rica información arqueológica.
Ha de destacarse, finalmente, la existencia de un puente tendido sobre el río Ambroz construido en el siglo I d. C. y muy transformado tanto en época medieval como en tiempos recientes, hasta concederle la configuración definitiva que hoy puede contemplarse: en 1955 fue ensanchado aguas abajo para permitir el paso de grandes vehículos. Originales son los arcos de medio punto centrales de la fábrica.

Guía de Yacimientos Arqueológicos de Extremadura, Junta de Extremadura, Mérida, 2007


Materiales

¿Sabías que...?

La ciudad de San Juan de Puerto Rico fue fundada originalmente con el nombre de Cáparra.

Existe un dicho popular: "y así se despobló Cáparra", que se dice cuando en una reunión, las personas van abandonándola hasta desaparecer.