Extremadura Romana

Monumentos romanos de Extremadura

Localización e Historia

Puente de Alconétar

Garrovillas de Alconétar se sitúa a 1 36 Kilómetros de Cáceres, hacia el Norte, y se asienta sobre la denominada penillanura trujillano-cacereña. El término del municipio presenta un relieve alomado, al que la erosión del Rio Tajo ha provocado grandes encajamientos, su altitud oscila entre los 200 m. en las riveras del Embalse de Alcántara (en el lugar conocido como Fosa de Alconétar) y los 500 m. de penillanura y proximidades de la Sierra de Cañaveral.
El pueblo Alconétar estaba situada en la orilla derecha del antiguo curso del río Tajo en la desembocadura del Almonte, es decir, cerca del emplazamiento de la Torre de Flori-pes, que sobresale de las aguas del embalse y permite ubicar espaclalmente su antiguo emplazamiento original. El puente fue cambiado de lugar en 1969, debido a la ejecución de la presa de Alcántara. Se trasladó piedra a piedra hacia la cola del pantano donde se encuentra actualmente, siendo visible desde la carretera N-630.

Roma construyó el puente para salvar el paso del Tajo, y dar transitabilldad a la Via de la Plata, como es habitual en la creación de las vías de comunicación en el mundo romano. Algunos testimonios históricos y arqueológicos parecen evidenciar que allí, junto al puente, debió estar Turmulus, una importante mansio (parada caminera) nombrada en los itinerarios de Plinio y de Antonino; información también acompañada por la aparición de restos de muralla que indican la veracidad de las fuentes. Mansio era denominación dada a los enclaves creados junto a la vías romanas, que tenían como funcionalidad el avituallamiento de los usuarios de la calzada, a modo de fonda; gracias al intercambio comercial estos lugares fueron creciendo hasta llegar a ser poblaciones definidas, así sucedió en Caparra (Guijo de Granadilla-Oliva de Plasencia), Caelonico (Baños de Montemayor) y Contributa lulia (Medina de las torres), entre otros.

El Puente de Alconetar, también llamado puente de Mantible, fue construido durante el Alto Imperio, posiblemente a lo largo del siglo II d. de C. Se extiende en una longitud de 250 metros, de ellos, unos cien en seco durante el estiaje y el resto dentro del río. En su origen, el puente tuvo trece arcos hoy perdidos. Todo él está realizado con una sillería de grandes piezas de granito, el ornamento de la obra arquitectónica se basa en un destacado almohadillado y en la presencia de tres niveles de cornisa en los pilares conservados. Las pilas tienen un espesor considerable (una de ellas 8,15 y las otras tres 4,50 m.). La estructura tendría en su origen una sobriedad y un aspecto de solidez evidentes; las bóvedas descargarían en los gruesos pilares adecuados al caudal del río.

Actualmente se conservan cuatro de los trece arcos, aunque las bóvedas no son exactamente las originales pues se relacionan con el intento de reconstrucción que se realizó en 1730. Previamente, en tiempos de Felipe II se dispuso una tablazón de madera para unir pilas y así permitir el paso del río.

Guía de Yacimientos Arqueológicos de Extremadura, Junta de Extremadura, Mérida, 2007


Materiales

¿Sabías que...?

El puente de Alconétar (o mejor sus ruinas) fue trasladado en 1970 aguas arriba cuando se construyó el gran embalse. Es de la época de Trajano. La obra se situó en una de las colas del pantano, cerca de la confluencia de la Nacional 630 con la 526.